SINÉCDOQUE / ENTREVISTAS

Carlos Carrasco

Carlos Carrasco

«Tengo 65 años. Toco la guitarra desde niño y sin ella mi vida sería otra. Aprender sus secretos y lograr un sonido propio es lo que persigo. Ese deseo lo he tenido siempre, y es lo que me ha mantenido despierto y feliz. Compongo mi música sobre la base del pop-folk y el blues, con el mediterráneo al fondo. Intento contextualizar mis instrumentales y que evoquen imágenes, paisajes y estados de ánimo, por eso he puesto música en un corto y un documental «

“El que cante en castellano no deja de ser un mero accidente. Lo que persigo y me obsesiona verdaderamente en mis canciones es el sonido. El sonido está por encima de todo.”

 

Kowalski: Si tuviese que definirte, te describiría como una revisión contemporánea del artista renacentista; Igual te arrancas con tu guitarra por una “ameriterránea” (esa adaptación tan  tuya del género denominado “americana” al ambiente Mediterráneo), que te marcas unas croquetas de bakalao que quitan el sentido, que te tiras al suelo a darle lustre al parqué en pleno agosto y sin aire acondicionado . ¿Le das tregua al aburrimiento?

Carlos Carrasco: La verdad es que esa idea del artista renacentista me gusta, aunque no sé si llego a esa categoría. Creo que soy un culo inquieto que se dispersa mucho en algunas disciplinas sin rematar ninguna. Eso sí, busco la belleza y el juego, que es eso que no hay manera de resolver sin reglas, ya sean croquetas, canciones o trabajar con la madera.

Llegué a tu música por azar el día que me regalaste  una copia de Canciones de Viaje. ¿Cómo explicarías que en una ciudad pequeña como Valencia en la que respecto a otras ciudades (Madrid, Barcelona) la oferta cultural es bastante más reducida y en la que es fácil hacerse eco de lo que aquí acontece, la crítica especializada no haya hablado más de tu música? ¿Mejoraría la cosa si les invitases a probar tus croquetas? A ver si les gusta más el “bakalao”…

Mi presencia musical ha sido tardía e irregular. Grabé mi primer disco Cuatro Elementos con 39 años. Nunca monté una banda estable. Comboi Records, el sello que saqué con José Antonio Rivas en 2005, me alejó de mi propia obra. Creo que la crítica y el público me conocen poco por todas estas circunstancia y porque nunca me he adscrito a ninguna etiqueta ni corriente. Me guío por el sonido y reconozco que soy obsesivo en eso.

Lo de sobornar a algún crítico con mis croquetas es una magnifica idea…

Escéptico y descreído como eres, no dejas de estar al corriente de los nuevos valores musicales y literarios. ¿Con el objeto de dirimir, o de reforzar tu escepticismo?

Me gusta leer, aunque no voy tampoco en esto a la moda. Aprender cosas es un juego superior y en los libros está casi todo. Ser descreído no está reñido con tener interés; mi escepticismo es una suerte de autodefensa.

Entre tus últimos hallazgos, dime un disco y un libro, sean o no actuales, que recomendarías.

El disco Shine a light de Billy Bragg & Joe Henry, grabado en varias estaciones de tren de EEUU, me encanta. En cuanto al libro, un clásico de literatura de viajes, El tiempo de los regalos de Patrick Leigh Fermor, una travesía andando desde Londres a Turquía protagonizada por un joven inquieto.

Hablemos de la cuestión idiomática. Si compusieses tus letras en valenciano ,¿Crees que te escucharía más gente o que al menos los críticos musicales te prestarían mayor atención?

Cantar en valenciano no me ha motivado nunca porque no es mi lengua principal. No creo que la lengua te de más público, aunque son un colectivo bastante activo. El que cante en castellano no deja de ser un mero accidente; lo que persigo y me obsesiona verdaderamente en mis canciones es el sonido. El sonido está por encima de todo.

Tus letras hablan de experiencias íntimas, de cuestiones vitales, de la lucha de la memoria por sobrevivir al recuerdo. ¿Eres consciente del fracaso que supone tu discurso en un escenario en el que la atención la copan los estímulos evanescentes comprimidos en unos segundos de Instagram y de tiktok? ¿Has probado escribir letras acerca de gatitos? Quizás llegases a un público mayor…

Me gusta esta pregunta especialmente. Mis letras hablan de cuestiones vitales y esa es, creo, la clave. Busco que el que me escuche pueda llegar a identificarse con lo que escribo. Y debo de equivocar muchísimo, pues mis ensoñaciones le interesan a más bien pocos. Qué le vamos a hacer… Me gustaría llegar a más, pero solo hablo de lo que conozco.

¿Es tu guitarra una máquina que mata fascistas?

Más bien pretendo exorcizar los monstruos producidos por el sueño de la razón. Si consigo con mi música que por unos instantes se detenga la ” sinrazón” me daré por satisfecho.

Para terminar, ¿Qué viaje te apetecería hacer para inspirar un nuevo disco de “canciones de viaje”? ¿Solo, o acompañado?…

Me tira mucho México, el norte; esa música mestiza… lo mejor de cada cultura. CalexicoRy Cooder

Solo en ese tipo de viaje. Pero me da miedo, es peligroso…

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