SINÉCDOQUE / ENTREVISTAS

Marcos Saiz

Marcos Saiz

Dicen los míos que, contando yo meses, estiraba mi mano tendida al vacío y emitía pequeños sonidos guturales, desconociéndose si le exigía corporeidad a lo inasible o si quería indicar el camino. A los dos años, combatía el aburrimiento proyectando rítmicamente mi cabeza sobre el respaldo del sofá hasta que, por desidia o aturdimiento, me vencía el sueño. Del resto de aquella temprana edad, tan solo recuerdo más, llevar conmigo siempre un geyper man al que llamaba papá; y un pozal que utilizaba de casco. De repente me hice mayor, y un día sin saber como ni por qué, me encontré en esta tienda detrás del mostrador. Dice Pessoa diciendo como Septimio Severo a la orilla del río en su lecho de muerte, «Todo lo fui, nada mereció la pena».  Yo, la verdad, no diría tanto…

5 SEPTIEMBRE 2021 – 16:00

«La red de pequeños comercios que habitan los bajos comerciales  de un barrio definen con su existencia, ya no solo la morfología urbanística del mismo, sino la de los usos y costumbres de sus moradores.»

 

Kowalski: Concebisteis  – Joanna y tú –  allá por marzo del 2013, justo hace ahora 8 años, cuando todavía no habíamos salido de la anterior crisis, un ambicioso proyecto dirigido a la venta de moda, discos, libros y material de Bellas Artes; ¿Qué pretendíais exactamente ?

Marcos: Pretender, nada. Más bien el caprichoso devenir de los acontecimientos, y las circunstancias. Yo venía de otro trabajo que debido a esa misma crisis había llegado a su fin, y nos vimos forzados, con poco tiempo, poco dinero, dos niños y una hipoteca a improvisar algo con lo que ganarnos la vida. Y acostumbrados como estábamos a trabajar siempre por cuenta ajena pensamos, ¿por qué no intentar hacer, por una vez, algo que nos guste?…

¿ Y no barajasteis otras opciones?

Teníamos claro que no queríamos nada que tuviese que ver con la hostelería, pese a que ambos, Joanna y yo, estuvimos en nuestra juventud bastante, más de lo que hubiésemos deseado ,vinculados a ella. Puesto que intuíamos que la coyuntura del momento no iba a ofrecernos una alternativa laboral inmediata, decidimos, ya que asumíamos el riesgo de emprender una iniciativa por cuenta propia, que esta fuera vocacional, que incluyera aquellos ingredientes que hiciesen de nuestro espacio una prolongación de nuestras vidas.

¿Y cual ha sido el balance hasta la fecha?

Pues está resultando «excesivamente fiel» a ellas. Demasiado, me atrevería a decir. Hemos hecho de Kowalski un espacio repleto de guiños referenciales a nuestras propias cuestiones vitales que no todo el mundo sabe entender. Una estrategia que no resulta demasiado comercial precisamente.

Pero tan solo el habernos posibilitado conocer a gente tan maravillosa como hemos conocido a través de la tienda ha hecho que la aventura haya merecido la pena. Todos aquellos que contribuyen a que esto pueda seguir adelante y que forman parte de nuestra familia.

¿Crees que podéis causar rechazo en determinado tipo de público?

Somos conscientes de que hay un perfil de cliente que resulta ajeno a nuestra propuesta, y lo asumimos perfectamente. Sabemos que no a todo el mundo le gusta pintar, ni escuchar la música por la que aquí apostamos, ni leer los libros que aquí traemos. Lo que más nos ha costado aceptar es, que dentro del que podríamos considerar ¨objetivo¨,  haya un elevado porcentaje de público que se haya mostrado deliberadamente indiferente hacia nuestro espacio, hasta el punto que en los ocho años que llevamos abiertos, no haya siquiera pisado la tienda. Ese rechazo de los  aparentemente afines » es el que no entendemos, pero que conociendo nuestra fauna autóctona, nos explicamos.

¿Y qué les dirías, caso de que te lean, desde aquí?

Que menos hablar de gentrificación, sostenibilidad y de extrema derecha, y más acción.

Me cuesta entender que alguien que lanza espuma por la boca cuando habla de VOX pase por nuestro escaparate indiferente ante un titulo de Noam Chomsky o de Mark Fisher y termine sentado tomando cervezas en la terraza de un propagandista de VOX.

Los cambios suelen venir dados por gestos cotidianos que son aquellos en lo que de verdad podemos proyectar nuestra soberanía. El resto suele terminar en demagogia. Y apoyar propuestas cercanas a determinados presupuestos puede resultar uno de esos gestos. O al menos, una buena gesta.

Y con la gente que sí os compra, ¿ cómo os va?

Pues dadas las circunstancias no me atrevería a decir que mal, pero sí «regular». Como te decía, las propias limitaciones de un formato tan especializado dirigido a un tipo de público muy concreto suponen, por un lado, una fortaleza que resulta del valor añadido que ofrecemos a partir de una selección muy personal de todo lo que aquí hay. Si te acercas a los discos, y los primeros cuatro que ves te gustan, tienes una probabilidad del 95% de que cualquiera que cojas con los ojos cerrados te vaya a gustar. Y lo mismo ocurre con los libros. No dejamos nada al azar. Pero por otro lado, esa intencionada especialización nos impide llegar al público generalista, al que escucha a Vetusta Morla o al que lee a Arcadi Espada. Pero qué puedo hacer, si después de tanto tiempo no los consigo querer…

Son tiempos, máxime los pandémicos que vivimos hoy día, ciertamente difíciles. Joanna y yo pertenecemos a una generación que ha valorado, y valoramos, el aspecto romántico del comercio tradicional. La atención amable, el asesoramiento personalizado, la selección del producto, la atmosfera… pero somos conscientes de que a día de hoy muy poca gente valora estas cuestiones. Vivimos sujetos a la inmediatez del impulso fugaz, a la captura de pantalla de instagram a al chascarrillo fácil del twiter, lo cual tiene su traslación a nuevos hábitos de consumo mucho más espontáneos e impersonales, que son los que ofrecen los portales de venta online en los que, con el móvil pegado a la cara un joven y un no tan joven, piden una carcasa para este o una sartén antiadherente que les llega al día siguiente y que, en caso de no estar, les recoge amablemente el comercio que tienen bajo de casa. Ya no es cuestión de precio.

Son, sencillamente, otros tiempos. El público que aquí compra es cualitativamente  maravilloso pero cuantitativamente, en términos de negocio, todavía insuficiente. Pero trabajamos duro para mejorar el ratio…

 ¿Qué alternativas se te ocurren para combatir el escenario que describes?

Francamente, no se me ocurre más que la persistencia. Mantener la convicción en lo que hacemos, y seguir apostando por todo aquello que nos gusta e intentar llegar a más gente a la que también gustemos. Y si un día nos lo podemos permitir, trasladarnos a un espacio mejor. Mejor ubicado, y más grande, que nos permita tener una mejor visibilidad tanto exterior como interior. Esta tienda se nos empieza a quedar pequeña .

Aunque no hay día que no me levante con deseos de escapar de todo a algún lugar perdido en la naturaleza en el que las probabilidades de cruzarme con otros humanos sean muy remotas.

Definitivamente, siempre me he considerado un fisiócrata y un misántropo. Y nuestro espacio, y nuestra especie, me agotan…

La actual crisis del Covid, unida a la paulatina desviación del consumo «online», ha supuesto el cierre de multitud de comercios y pequeños negocios. ¿ Como afecta su desaparición a un barrio como el vuestro?

En El Libro de los Pasajes (libro que preside habitualmente nuestro escaparate ante la atónita indiferencia del viandante) Walter Benjamin describe con exquisita audacia la conexión entre la configuración de los pasajes comerciales y la fisonomía arquitectónica del Paris del s. XX.

La red de pequeños comercios que habitan los bajos de un barrio, definen con su existencia, ya no solo la morfología urbanística del mismo, sino la de los usos y costumbres de sus moradores. El cierre de ferreterías, mercerías, lampisterías o tiendas de arte como la nuestra, unido a la consiguiente ocupación que de esos locales hacen las tiendas de uñas y sobre todo los bares fomentan el flujo de un público cuyo consumo primordial, el ocio no cultural sino lúdico, altera los tradicionales modelos de convivencia sustentados en , me atrevería a decir, otros valores e ideales. Ruzafa ha terminado convirtiéndose en una suerte de Parque Temático Hostelero. Y mucho me temo que al resto de barrios no les persiga mejor fortuna.

¿Qué crees que le falta a una ciudad como Valencia para mantener un pulso cultural más «activo» ?

Mejor público.

¿Me quieres decir que está todo perdido?

Cito de nuevo a Benjamin y su  Libro de los Pasajes.

“¿De qué son salvados los fenómenos? No solo, y no tanto del desprecio en que han caído, cuanto de la catástrofe a que los aboca muy frecuentemente la exposición que hace de ellos un determinado tipo de tradición, honrándolos como herencia”

Ahora mismo, caída la noche en pleno septiembre, acompañado del ruido en las calles,  de los petardos de unas Fallas celebradas en diferido, no digo que esté todo perdido. Digo , simplemente, que está perdido lo que nunca fue ganado. ¡Ah! ¡ Valencia, la ciudad de los sombreros de copa…!

Walter Benjamin - Libro de los Pasajes

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